Una
de las pruebas más duras del calendario nacional de handbike es la Mallorca
Handbike Tour: 3 días de competición, largas distancias recorridas y muchos
metros de desnivel subido. Sin duda, un circuito que se adapta muy bien a mis
características y al que acudí ilusionado después de no poder hacerlo el año
anterior por una infección de orina.
El
jueves 22 de octubre viajé a Palma de Mallorca, de allí traslado al hotel Viva de Playa de Muro, todo perfectamente organizado para llegar a la reunión
explicativa de la prueba. Mucha presencia internacional con participantes de
Inglaterra, Alemania, Portugal, Polonia, Holanda…etc
A
las 6:50h sonó el despertado el viernes. Debíamos estar listos y en la
bicicleta a las 9h para ir pedaleando hasta la localidad de Pollenca donde se
disputaba la primera prueba de la Vuelta a Mallorca. Una contrarreloj de 13,1 km, sin grandes desniveles pero con
varios giros de 180 grados por rotondas que mermaban la potencia y la
velocidad.
Salí
de los primeros. Fue positivo, no enfrié
la musculatura esperando la salida. Arranque fuerte el primer kilómetro,
intenté mantener una potencia elevada pero sin pasarme, tenía miedo de vaciarme
antes de llegar a los últimos kilómetros. Estaba sorprendido con la potencia
que estaba moviendo, mis fuerzas no mermaban y aunque el paso por la rotonda
penalizada mis vatios, salía de curva con fuerza para lanzar la handbike y
mantener un ritmo constante.
Terminé
3º de mi categoría MH3, con un tiempo de 22:38 a una media de 35,6 km/h, a
escasos 20 segundos del ganador, el inglés Chris Madden y a 10 segundos
del alemán Lars Hoffman (ganador de la
carrera de Jerez de hace 1 mes). Satisfacción contenida, la contrarreloj me
encanta y no me gusta perder. El resto de los rivales estaba a más de 30
segundos así que a priori, entre nosotros debía estar el podio.

Estaba
mal situado, el último del pelotón.
Arranqué con un plato 34, siendo que casi todos arrancan con el plato grande,
un 50-52. Eso me permite lanzar con
facilidad la bici en los primeros metros, lograr un buena velocidad punta y por
un hueco que encontré por la izquierda, llegué a la altura de los 10 primeros.
Plato grande y a mantener la rueda. Durante los 4 primeros kilómetros el ritmo
fue impresionante, si se cortaba el que estaba delante, era imposible enganchar
la cabeza de nuevo. Y eso me pasó a la
salida de una curva. El grupo se estiro, se fraccionó en varios pelotones y no
tuve la fuerza necesaria para engancharme al grupo delantero. Mis dos rivales
directos se escapaban y yo me encontraba pedaleando en solitario.
Tras
un rato de soledad donde no bajé la intensidad, llegó a mi rueda Vicente Arzo.
Pedaleamos juntos pero un grupo de ingleses que rodaba fuerte nos alcanzó. La
velocidad era elevada en el llano pero en las subidas, los ingleses flaqueaban.
Tras más de 10 kilometros sin ver rivales, observamos en la distancia al alemán
Lars Hoffman. Arzo hizo un esfuerzo increíble para llevarme a su altura.
Gracias Don Vicente.
Pedaleábamos
un pelotón de 10 personas y la velocidad era endiablada en las bajadas. A falta
de 20 km para meta, observamos en la distancia un casco blanco, los que llevan
los MH3, era el inglés Chris Madden junto al portugués Andre Sobeiro.
Contactamos con ellos. Intenté estar en
los primeros puestos del grupo para evitar cortes, ataques o cualquier
incidente. Tras pasar varias rotondas, el pelotón se corto y entré en línea de
meta con el mismo tiempo que el inglés y a 4 segundos del alemán. Todo estaba
por decidir en la etapa reina del domingo.
A
las 6:50h del domingo, sonó el
despertador. Había dormido mejor que ningún día y me sentía con ganas de
hacerlo bien. Llegaba mi terreno. 72 km y más de 900 metros de desnivel
positivo hacia el Cabo Formentor.
Me
situé en segunda línea de salida. Todos arrancaron más suaves, como sabedores de lo que estaba
por llegar. Rápidamente se formaron grupos según objetivos de cada uno. Un
alemán, un inglés, un portugués y un español nos fuimos hacia delante.
El
primer repecho de 3 km al 6-7% fue durísimo. Se subió a un ritmo increíblemente
elevado, como para hacer una selección cuanto antes. El inglés llevaba el peso del
grupo y no bajaba la intensidad. Todos
aguantamos pero en mi mente pensaba “como esto siga así, no aguanto el próximo
repecho”. Faltaba lo más duro, la subida al Cap Formentor. En los primeros
repechos, se alcanzaron rampas de más de 10%, fue allí cuando el alemán y el
portugués desistieron del ritmo impuesto por el inglés. Yo, mantenía la rueda del
inglés, quien me probaba con asiduidad con cambios de ritmo explosivos que a
duras penas respondía.
Coronamos
el cabo Formentor y me lancé primero en la bajada para tener más control en la
trazada de las curvas. Tras el primer descenso, comenzamos a subir, venían los
repechos más duros. El inglés llegó por detrás me sobrepasó e impuso un ritmo
infernal. Aguanté los primeros 300 metros, de continuar así, sabía que podía
reventar y sabía que todavía faltaba coronar el ultimo repecho de 3 km donde si
tenía fuerzas pensaba atacar. Me abrió un hueco y Chris se fue en solitario.
Me
llevaba una ventaja de 30 segundos así que apuré en la bajada para contactar
con él, a escasos 2 km de comenzar la última subida lo logré. Me había tomado
un gel y comenzaba la hora de la verdad. El inglés tomo la cabeza e impuso un
ritmo elevadísimo. Intente mantenerle pero no fui capaz. Me abrió un hueco
importante y pensé más en conservar la segunda posición que en ganar la Vuelta.
Acompañado
de Sebastián Mascaró, ciclista que
milita en un equipo profesional continental de Burgos, intenté mantener un
ritmo bueno de vatios pero sin vaciarme. Tras coronar, Sebastián se lanzó en un
descenso trepidante. Me marcaba la trazada de las curvas y alcancé más de 75
km/h en un terreno plagado de curvas peligrosas. Faltaban 18 km para meta. El
inglés iba por delante. Me llevaba los 20 segundos de la crono. No tenía contacto visual en las rectas así que supuse que la
distancia entre nosotros era importante. Planteé esos 18 km como una crono.
Regular un ritmo alto de vatios y mantenerme concentrado. Rodaba rápido,
alentado por varios ciclistas que se unieron
a mi ruta.
Tras
el esfuerzo, no pude contactar con Chris y entré en meta 1:30 minutos después. Mi ventaja con el alemán Lars Hoffman fue de
más de 7 minutos y así me alcé con el segundo puesto de mi categoría MH3 y el
7º puesto de la general absoluta, ganada por el Campeón Olímpico y del Mundo,
Rafal Wilk.
Sin
duda tengo mucho que mejorar, los mejores del mundo cada vez están más cerca
pero todavía falta mucho para llegar a su altura. Lo seguiré intentando y
espero que poco a poco, las distancias sean más cortas. Estoy con pruebas y
cambios en la handbike, dando los últimos coletazos a una temporada larga y
logro un gran resultado en Mallorca que me hace ser positivos de cara al 2016
donde daré lo mejor que tengo para lograr mi sueño. Querer es poder.
Gracias amigos del TEAM QUICKIE SOPUR, juntarnos siempre es una gran satisfacción. Felicitar a la organización por su gran trabajo y espero poder regresar el año próximo. GRACIAS