"CAMPEONATO DE ESPAÑA 2016 CICLISMO ADAPTADO"


El Campeonato de España de ciclismo adaptado se celebraba en la ciudad andaluza de Estepona, Málaga. Bajé unos días antes para reconocer el circuito y descansar del pesado viaje. Circuito urbano,  con peligrosas curvas y sin desnivel, horrible para mi gusto y características, una carrera de arrancar, parar y volver a arrancar. Tras reconocer el trazado me pareció más peligroso incluso de lo que pensaba. Cada vuelta tenía 3 curvas cerradas de 180 grados cortadas por el interior de tres rotondas y dos curvas de 90 grados muy peligrosas ya que la visión de la trazada no era clara, además un asfalto sucio y con deformaciones. Lo tenía todo para tener mucho cuidado. 




El sábado a las 17:30 h comenzaba mi participación en la contrarreloj individual. El día anterior los jueces de la prueba decidieron reducir de 15 km a 10 km la contrarreloj. Desconozco si esto se puede hacer, pero se hizo. He entrenado para una distancia de contrarreloj concreta y de repente te quitan de un plumazo 5 km. El planteamiento de la crono cambia por completo. Las intensidades deben ser muchos más altas ya que el tiempo de competición es más corto. ¿Cómo pueden hacer esto? No lo sé, pero se hizo. Planteamiento de carrera formato prologo más que contrarreloj, beneficiando sin duda a handbikers de más fuerza y potencia que yo. Primera dificultad del campeonato. Si en Sudáfrica venia de correr una contrarreloj de casi 20 km, aquí 10 km por decreto de última hora.


Para añadir más salsa a los caracoles, la tarde del sábado es tormentosa. Vientos muy fuertes, tanto llueve como luce el sol. El viento tira el arco de menta provocando un accidente y la salida se retrasa 1 hora. Comienzo a calentar con sol y termino bajo un aguacero enorme.


Hablo con participantes que han terminado la crono y dicen que el trazado es muy peligroso, que la lluvia lo ha dejado impracticable. Si antes era peligroso, ahora mucho más. Me voy para el cajón de salida. Soy el último que sale de mi categoría al ser el campeón del 2015. Estoy tranquilo. Me he quitado el casco de crono y las gafas para tener más visión. "El agua del trazado salpicará a la cara y anulará la visión" pienso. Arranco con fuerza.


Llego a la primera curva de 180 grados, la trazo con dificultad y percibo cierto deslizamiento de las ruedas traseras pero salvo el escollo y aprieto con fuerza. Veo un handbiker en la distancia y voy a por él. Lo alcanzo en la entrada de la rotonda y comienzo a adelantarlo por el exterior, cuando de repente, las ruedas traseras de la handbike patinan, estoy sin control y giro sobre mi mismo. La lluvia ha provocado que realice un trompo, un giro de 200 grados que me sitúan en contra dirección. Preocupado, intento recuperar el sentido de la carrera. Giro despacio hasta que sitúo la handbike correctamente y arranco. Pierdo bastante segundos pero no pienso en ello, sólo en como salvar la siguiente curva. Llego a ella y entro despacio pero las ruedas traseras se vuelven a ir y me veo impactando contra el bordillo, percibo que voy a reventar las ruedas de carbono traseras pero consigo detenerme antes del impacto. Respiro aliviado y vuelvo a arrancar. “Se   prudente”, me digo.

La contrarreloj consiste en entrar muy despacio en las curvas para evitar que las ruedas traseras patinen y arrancar con fuerza después de cada curva. Parar y arrancar, intentando mantener la intensidad en los tramos sin peligro. Sin duda, no es posible llevar una potencia constante. Consigo salvar la primera vuelta y me planteo dar la última vuelta a tope pero sin arriesgar. Tras varios sustos, aprieto el máximo hasta cruzar la línea de meta. Mi tiempo son 19:18 minutos, a 31,5 km/h. No estoy nada contento. Sé que el trompo va a limitar mis posibilidades. 
Termino en 4 posición, a 17 segundo del ganador. Decepción. Así son las carreras, unas veces ganas y otras pierdes.



Después de la contrarreloj experimento sensaciones de rabia, tristeza, impotencia, cabreo…. Se que lo podría haber hecho mucho mejor pero no ha sido posible. Tengo ganas de darlo todo en la prueba en línea, de quitarme la espina que llevo clavada pero el circuito es peligroso y temo que los nervios y ataques hagan una carrera nerviosa y accidentada. 


El domingo a las 9:00h estamos esperando el orden de llamadas para ir a formar la línea de salida. Parece que no se enteran y los jueces comienzan a llamar primero a los últimos handbikers de la contrarreloj. Comienza el desorden antes de empezar así que cuando veo un hueco, me voy para la línea de salida.



Arranco con fuerza, pero después de mi experiencia en Sudafrica, quiero reservar fuerzas para los cambios de ritmo posteriores. Salida lenta y se forma un pelotón, algo poco habitual donde rodamos cerca de 10 handbikers estirados. Una fila larga que llama la atención del público. Poco a poco perdemos efectivos y se forma un grupo de cabeza de 5 corredores. Las curvas se trazan con extremada prudencia, nadie quiere hacerse daño. Siento que la carrera es lenta, voy en el grupo sin grandes esfuerzos. Estoy atento en los pasos por curva, cuando yo empiezo a trazar, los que van primeros han salido de la curva y temo un ataque que abra hueco. Paso a la 4 posición. 



Estamos en la 3 vuelta cuando en un giro de 180 grados monto mi defensa delantera sobre la defensa trasera de un compañero, traza la curva pero yo no puedo girar la rueda delantera ya que no roza en el suelo. Al salir el de la curva, logro apoyar la rueda delantera, estoy en dirección al bordillo y sin tiempo ni espacio para frenar, impacto con el bordillo.  La inercia de la velocidad provoca que todo el lateral derecho de la handbike impacte contra el bordillo. Temo haber pinchado la rueda delantera y doblado la trasera. Estoy encajonado contra la acera y no puedo salir. Intento desplazarme con las manos pero no me muevo.  Pido ayuda pero no llega. Observo como los rivales se van. Acabo de perder el grupo de cabeza y no me puedo mover. Tras varios intentos y gritos de desesperación, consigo desplazar la rueda delantera, me empujo con los brazos y salgo del atasco en la acera. Vuelvo a pedalear pero un ruido trasero dice que algo roza o se ha doblado en la handbike. Voy a tope a por la cabeza. Observo que un trozo de tubular se ha desgarrado de la rueda delantera, puedo pinchar en cualquier momento. Sé que la trazada lenta en las curvas del grupo de cabeza, me da margen para reducir distancia. Es pronto y espero que no haya cambios de ritmo ni ataques en la cabeza. Tras 4 minutos a tope vislumbro la cabeza y al poco vuelvo a contactar con ellos. Necesito un respiro. He gastado una bala. Me sitúo en 5 posición a cola de cabeza. No estoy para dar relevos.


Van pasando las vueltas hasta que llega la última. Km 35 de carrera. Sé que mis fuerzas andas justas y planteo atacar antes de las curvas cerradas, cerca del final. De repente, se acelera el ritmo. Han cambiado de ritmo antes de entrar en una rotonda de 180 grados, faltan 4 km a meta. A la salida de la curva, la guerra se desata. Intento responder. Veo la rueda del rival que se ha quedado algo cortado e intento llegar a su altura. Hago el esfuerzo pero no doy para más, no consigo alcanzarlo. Se abre un hueco. Me supera el que va detrás. Lo llevo a escasos 20 metros pero no soy capaz de recortar la distancia. La cabeza está a distancia y la opción de podio también. Decido terminar evitando los accidentes y garantizar un 5 puesto. La rueda delantera está dañada y puedo pinchar en cualquier momento


Al terminar, percibo gran decepción. Las fuerzas no me han acompañado. El ritmo no ha sido fuerte. No he corrido con el corazón en la boca y así lo atestiguan la media de pulso y vatios. A pesar de la intensidad, no he tenido capacidad para reaccionar al final. Algo ha fallado. Considero que mi preparación ha sido buena, tengo buena capacidad aeróbica aunque hoy no me he encontrado.  La única explicación que encuentro es la debilidad muscular provocada por las dichosas infecciones de orina. 


Desde que empecé el año llevo arrastrando muchos problemas con las infecciones de orina. Mi discapacidad exige sondajes intermitentes, tanto va el cántaro a la fuente que termino generando  infecciones de orina. El año pasado pasé 8 meses sin problemas, logré mis mejores resultados y di un salto de calidad importante. Este año acumulo muchas infecciones de repetición con sus respectivos tratamientos de antibióticos. El sábado anterior al campeonato de España, terminé la última sesión de antibióticos. Esperaba recuperar durante la semana para afrontar con garantías la competición pero en carreras de alta intensidad y con rivales de entidad, al final las fuerzas no son las que tienen que ser. Con estas palabras puedo resumir mi campeonato, no pretendo poner excusas a mis resultados ni desmerecer la victoria de los rivales ya que ellos se preparan al 100%, como lo hago yo. Pero esta situación me lleva a una reflexión profunda, ¿qué sentido que tiene entrenar tanto, si a la hora de la verdad las infecciones no me dejan rendir al máximo? Conclusión, si quiero continuar en este deporte, debo solucionar el problema de las infecciones de orina desde ya. 


Sin duda, aprendo más de las derrotas que de las victorias. Saco mis conclusiones. Felicito a los ganadores por su trabajo y constancia, sin duda hacen que el nivel nacional sea más elevado y pronto podamos codearnos con la élite mundial.


Gracias a todos los patrocinadores que han hecho posible mi presencia en Estepona, a la Federación Aragonesa de Ciclismo, siempre es un orgullo defender los colores de Aragón. Gracias a mi compañero de fatigas, José Manuel Carcasona que me ha acompañado en los últimos campeonatos de España. Él es el perfecto compañero que hace más fácil mi preparación en las carreras. Gracias amigo, un placer como siempre.


Gracias a JCV Shipping&Solutions, Quickie, Coanfi, PowerBar, Trangoworld, …etc GRACIAS Y HASTA LA PRÓXIMA.   

"COPA DEL MUNDO DE PIETERMARIZBURG, SUDÁFIRCA"


El año 2016 está marcado por el acontecimiento deportivo más importante que existe en ciclismo adaptado, las Paralimpiadas de Rio de Janeiro. Todos los paraciclistas que participan en pruebas de la Unión Ciclista Internacional UCI y logran buenos resultados, aportan puntos UCI a su país, según el número de puntos logrados para España, se asignaran unas determinadas plazas para Rio.



El paraciclismo masculino español ha logrado 8 plazas para Rio, que se repartirán entre ciclistas de pista y ruta, y entre todas las especialidades de ciclismo adaptado que hay como tándems de ciegos, bicicletas, triciclos, handbikes…etc. Las handbikes no compiten en pista, perdiendo opciones de medalla frente a otras especialidades que pueden optar a ambas (pista y ruta), por lo tanto la clasificación de una handbike para Rio es, muy, muy difícil….. o estas en disposición de medalla o no es posible acudir a las Olimpiadas.



Mi objetivo para 2016 es participar en competiciones internacionales de alto nivel y ver que opciones de medalla puedo tener. Como prueba de fuego decidí acudir a la primera Copa del Mundo de Ciclismo adaptado del año, se disputaba en Pietermarizburg, Sudáfrica, los días 6-7-8 de Mayo.

Una contrarreloj larga y con desnivel acumulado, junto a una prueba en ruta dura por los fuertes repechos, la convertían en una Copa el Mundo ideal para mis características.



Volar a Sudáfrica requiere varias escalas aéreas ya que no hay vuelo directo desde España. Saliendo de Barcelona por la tarde, haciendo escala en Paris, llegamos a Johanesburgo a primera hora de la mañana. Aquí debíamos coger otro vuelo a Piertermarizburg pero serían más de 24 horas de viaje y decidimos hacer una noche de hotel y recorrer al día siguiente, en coche de alquiler, los 480km que nos separaban del lugar de la carrera. Una paliza de viaje que deja las fuerzas mermadas.



Mis máximas expectativas en Sudáfrica estaban puestas en la prueba Contrarreloj, a disputar el sábado 7 de mayo a las 14h. Un total 18,45 km y  fuertes desniveles. Tras reconocer el trazado varios días antes, analizar las curvas peligrosas y donde debía apretar, mis impresiones eran positivas aunque esperaba algo más desnivel. El listado de inscritos no era amplio y aunque faltaban algunos de los mejores handbikers de mi categoría,  había corredores a los que nunca había ganado, como excampeones del Mundo o medallas en Paralimpiadas. El objetivo de la medalla era más que difícil pero lo iba a luchar.



El día previo a la contrarreloj descansé bastante bien, algo complicado ya que normalmente me comen los nervios. El día amaneció triste, algo lluvioso pero fue mejorando conforme pasaban las horas. Coloqué el rodillo para calentar 45 minutos antes de mi salida. Mis sensaciones los días anteriores a la carrera habían sido buenas, llegando a umbrales óptimos de vatios, disfrutando en las rampas duras, recuperando perfectamente. Según caliento, sé si la contrarreloj será buena o no. Este días mis sensaciones eran algo peores que los días anteriores. Intento alejar estos pensamientos negativos, “son nervios, me digo, todo irá bien”.



Tras pasar el control de la UCI que verifica que la handbike es correcta para la competición, subí al cajón de salida. 5,4,3,2,1….gooo!!! 

Arranqué con fuerza pero sin pasarme, calculaba que el tiempo de los mejores contrarrelojistas estaría entorno a los 30 minutos, demasiado larga para malgastar las fuerzas al principio. Nada más salir, comienza un repecho constante, largo pero sin excesivo desnivel.



Debía recorrer 18,45km, 3 vueltas a un trazado de más de 6,15 km. Antes de completar la primera vuelta, el excampeón del mundo, el austriaco Walter Ablinger, que salía 1 minuto detrás de mí, había llegado a mi altura. Cuando te supera un rival, los ánimos se vienen a bajo pero intenté pensar que yo siempre acabo mejor de lo que empiezo, “vamos todavía falta mucha crono”



Mis sensaciones eran peores que en días anteriores y me costaba mantener los vatios que tenía establecidos. La segunda vuelta la rodé mejor, encontré ese ritmo bueno que te permite ir alto de pulso y con buenas sensaciones. Sabía que en la tercera debía darlo todo y así lo hice. Terminé los últimos kilómetros con todo lo que tenía, sacando fuerzas de donde no había energía.



Rodé cada vuelta en torno a las 11 minutos, a más de 32,5km/h. Con un tiempo final de 33:21 minutos. Fui muy regular pero no estaba satisfecho. La media de vatios era inferior a otras contrarrelojs que he hecho y este año estaba preparado para superar mi media de potencia. Algo decepcionado y con cara de pocos amigos, me fui directo al rodillo para decalentar. Mientras pedaleaba en el rodillo, reflexionaba con lo ocurrido, “quizás he perdido potencia en las bajadas” me decía, cuando de repente, oí por la megafonía mi nombre. No le hice caso ya que pensaba que hablaban de los participantes pero cuando lo oí por tercera vez, me puse nervioso y pedí que se acercaran a ver los resultados.



Había logrado la medalla de bronce. Había logrado mi objetivo. Había hecho realidad un sueño que parecía inalcanzable. Una medalla en una Copa del Mundo. 

Un resultado muy justo pero que recompensa mi trabajo y esfuerzo del año. Alejado del primero a más de 3 minutos y muy cerca del 4º clasificado, tan sólo 14 segundos de diferencia y del 5º a 22 segundos. El objetivo estaba logrado y mi alegría era enorme.



Después de un día con grandes emociones, es cuando más me cuesta dormir. Al día siguiente tenía la prueba en ruta, 49,2 km, 8 vueltas al trazado del día anterior. Debía descansar para rendir, me cuesta recuperar cuando lo doy todo. A las 6:00h de la mañana sonó el despertador.



El domingo 8 de mayo, a las 10:45 horas tenía lugar la salida de la prueba en ruta. Llovía. Correr en mojado es muy peligroso para cualquier bicicleta y más para una handbike que sólo dispone de un único freno en la rueda delantera. Día desapacible y me esperan casi 50 km y cerca de 600 metros de desnivel positivo.



No me gustan las salidas que suelo hacer ya que siempre pierdo la cabeza de carrera en las arrancadas iniciales. Mi planteamiento: salir a tope y mantener la rueda de los mejores, para intentar descolgar a rivales directos al final de la prueba y volver a optar a la medalla.



La cámara de llamadas me sitúa en primera línea de salida al quedar tercero en la contrarreloj del día anterior. Saludo a izquierda y derecha. Se hace el silencio y la cuenta atrás. Arrancó con una fuerza inusitada. Me posiciono en primer lugar del grupo. Imagino que en breve me pasaran los rivales y es allí cuando debo mantener sus ruedas. Nadie me pasa. Voy como una moto. Entro en la primera curva a 400 metros de la salida en primera posición. Comienza el repecho y decido abrirme para dar paso a algún relevo.



El relevo llega, pero es un relevo demoledor. Voy hasta las orejas de ácido láctico y los brazos no me dan para más. Intento mantener la rueda, lo consigo unos metros pero ese no es mi ritmo. Sufro por mantener las ruedas pero no soy capaz y poco a poco se abre un hueco insalvable con los rivales. Decido llevar mi ritmo. "Regula la intensidad, queda mucha carrera, siempre vas de menos a más", me digo. Aunque la realidad es que me ha faltado experiencia, extenuado, no he sabido regular mis fuerzas en los momentos importantes.



Desde este momentos, aparecen un montón de despropósitos que alejan  la medalla de forma irremediable. A los pocos kilómetros, la pierna derecha se me cae por debajo de la defensa delantera. Me roza el pie en el suelo en las curvas a derecha. Busco un sitio para parar, debe ser cerca de alguien que me ponga la pierna en su sitio y en bajada para volver a lanzar la handbike. Observo unos espectadores y tiro de freno para detenerme. El suelo está mojado y provoca una frenada de 15 metros donde voy deslizando por el asfalto sin poder detenerme. Acuden a mi y me posicionan la pierna derecha. Arranco con fuerza y a los pocos kilómetros, en otro badén, la pierna derecha vuelve a salirse.  Pedaleo unos cuantos kilómetros tomando precauciones en los giros a derecha. Al rato, observo al rodilla derecha y veo que la llevo manchada de grasa. La cadena me está rozando en mi rodilla provocando una herida. Detengo la handbike, abro el cinturón, me incorporo,  aflojo las cinchas de las rodillas para dejarlas caer, vuelvo a posicionarme la pierna y arranco. Al rato la pierna derecha vuelve a estar por debajo de la defensa y solo pienso en acabar cuanto antes para que la herida de la rodilla no vaya a más. Observo que no vengan rivales por detrás y con la pierna derecha fuera de lugar, termino lo más dignamente que puedo.



Siempre intento controlar todos los aspectos de la handbike para evitar problemas como el de hoy. Desconozco si la lluvia mojada destenso las cintas donde apoyo los pies o al salir precipitado del rodillo el día anterior, solté tensión en los apoyos. La cuestión que la prueba en ruta fue un auténtico despropósito.



Siempre se me da mejor la contrarreloj que la prueba en ruta. Compito mejor contra mi mismo que contra los rivales. A pesar de los problemas en la ruta, terminé muy satisfecho con la participación en Sudáfrica. Había logrado mi objetivo, llevarme a casa una medalla de Copa del Mundo.



Gracias a todos los patrocinadores que han hecho posible mi presencia en Sudáfrica. Gracias a todos los que me animáis, recibo vuestra fuerza y energía para seguir logrando buenos resultados. Todo es posible. QUERER ES PODER.

LA INVERNAL DE MOTORLAND 2016


El fin de semana del 16-17 de Enero de 2016 se celebró la VI edición de La Invernal de Motorland en Alcañiz (Teruel), un fin de semana de puertas abiertas del Circuito de Moto GP para Atletas, ciclistas, patinadores, handbikers y curiosos. Ya son 4 ediciones consecutivas con participación de handbikers, un deporte que se consolida, con mayor número de participantes y nivel.  


El sábado 16 se celebró los entrenamientos libres o prueba contrarreloj. Tras una hora de rodar por el circuito, la vuelta más rápida se computa como clasificatoria para ver quien salé desde la “pole” el domingo. El día era desapacible, hacía mucho viento y la sensación térmica era de mucho. Los resultados de los handbikers fueron pobres, fue imposible mejorar el record de circuito. Si en 2015 lograba dar la vuelta de 5 km en 10:19, este año lo hacía en 10:59, 40 segundos peor. El viento en contra en la subida de Motorland, hizo imposible mejorar el registro, no obstante logré la “pole”.


La prueba del domingo consistía en 100 minutos de handbike, el handbiker que pueda dar más vueltas en ese tiempo, gana La Invernal 2016. Motorland es la primera carrera del año, ninguno de los participantes llega en las mejores condiciones de forma pero sirve para alegrar un poco el corazón después de tanto entrenamiento de base. Personalmente, planteo la carrera de Motorland como una forma de ver mi progresión anual y ver como he mejorado de un año a otro. En la edición del 2015 fui capaz de recorrer 45 km en los 100 minutos, este año mi objetivo era llegar a los 50 km. Para ello debía dar las vueltas de 5 km por debajo de 11 minutos, objetivo ambicioso pero había que intentarlo.


Arrancó la carrera de 100 minutos a las 15:00h. El día era primaveral, el viento había desaparecido y hacía un calor excesivo para esta época del año. Con una parrilla en formación de 14 handbikers, comenzó la prueba. La salida no fue muy rápida. Se formó un grupo de cabeza con 6 handbikers que hizo la subida en grupo.

Al llegar a la curva del sacacorchos, contra peraltada y muy rápida, si trazas mal, es fácil perder la rueda del grupo handbikers, así que entré en la curva en segunda posición, adelantando por el interior al handbiker de cabeza. Otro compañero me siguió y al salir de la curva, abrimos al grupo un hueco de 20-30 metros que se hacen irrecuperables si los perseguidores no colabora en la persecución. Con Luis Miguel Marquina, nos escapamos en solitario.

Luis Miguel es más grande y pesado que yo,  apretó en la bajada y volamos hacía el primer paso por meta ampliando la distancia con los perseguidores. En la subida, retomé la cabeza y la mantuve hasta la bajada donde Luis Miguel pasó al relevo. Y esa fue la tónica de casi toda la carrera. Uno hacía la subida y el otro la bajada. Funcionamos a la perfección, como un buen equipo. Rodábamos todas las vueltas por debajo de 11 minutos, estaba logrando el objetivo marcado pero los minutos pasaban y el final se acercaba.

En la bajada de la 7ª vuelta, ambos nos tomamos un gel, señal que los ataques iban a comenzar. Luis Miguel fue le primero que cambió el ritmo. Abrió un hueco de 20 metros que se ampliaron a 50 metros en el pasó por la línea de meta. Apreté los dientes y regule la intensidad hasta alcanzarlo a mitad de la subida, al llegar a su altura, ataqué. Mantuvo la rueda un buen rato pero terminó cediendo y coroné la subida en primer lugar. Fui a tope en la bajada donde sabía que iba a perder tiempo y pasé por meta en primer posición. Observé el tiempo y calculé que faltaban 10 kilómetros para terminar los 100 minutos. Podía lograr mi objetivo de hacer 50 km así que mantuve la intensidad en la subida, trazando con prudencia las curvas para evitar sustos.


Logré el objetivo, rodar 50km en 100 minutos, mi tiempo fue 1:46:30, a 2:30 minutos del segundo clasificado y a 5:38 del tercero. Los tres fuimos capaces de rodar 50 km dentro de los 100 minutos, algo no logrado hasta ahora y que dice la mejora rápida que existe en este deporte.


Mi valoración es muy positiva, mi mejor vuelta fue la 8ª, al final de la carrera, cuando ataqué, haciendo un tiempo de 10:22, casi 40 segundos mejor que en la crono del día anterior. Lograr estos tiempos en este momento de la temporada son positivos, la progresión no para y eso me hace ser optimista respecto a lo que tiene que venir.

El objetivo para el 2017 ya está marcado en La Invernal de Motorland, hacer 55 km en 100minutos. Rodar por debajo de 10 minutos cada vuelta de 5km, eso implica ir a más de 30 km/h y subir más de 600 metros de desnivel positivo. Objetivo ambicioso pero ilusionante. Querer es poder.

Agradezco a todos los asistentes su presencia, llegaron desde rincones de toda la geografía nacional Extremadura, Zamora, País Vasco, Valencia, Cataluña, Madrid….etc

                                     GRACIAS POR VENIR

"MALLORCA HANDBIKE TOUR 2015"


Una de las pruebas más duras del calendario nacional de handbike es la Mallorca Handbike Tour: 3 días de competición, largas distancias recorridas y muchos metros de desnivel subido. Sin duda, un circuito que se adapta muy bien a mis características y al que acudí ilusionado después de no poder hacerlo el año anterior por una infección de orina.



El jueves 22 de octubre viajé a Palma de Mallorca, de allí traslado al hotel Viva de Playa de Muro, todo perfectamente organizado para llegar a la reunión explicativa de la prueba. Mucha presencia internacional con participantes de Inglaterra, Alemania, Portugal, Polonia, Holanda…etc



A las 6:50h sonó el despertado el viernes. Debíamos estar listos y en la bicicleta a las 9h para ir pedaleando hasta la localidad de Pollenca donde se disputaba la primera prueba de la Vuelta a Mallorca. Una contrarreloj  de 13,1 km, sin grandes desniveles pero con varios giros de 180 grados por rotondas que mermaban la potencia y la velocidad. 




Salí de los primeros. Fue positivo,  no enfrié la musculatura esperando la salida. Arranque fuerte el primer kilómetro, intenté mantener una potencia elevada pero sin pasarme, tenía miedo de vaciarme antes de llegar a los últimos kilómetros. Estaba sorprendido con la potencia que estaba moviendo, mis fuerzas no mermaban y aunque el paso por la rotonda penalizada mis vatios, salía de curva con fuerza para lanzar la handbike y mantener un ritmo constante.



Terminé 3º de mi categoría MH3, con un tiempo de 22:38 a una media de 35,6 km/h, a escasos 20 segundos del ganador, el inglés Chris Madden y a 10 segundos del  alemán Lars Hoffman (ganador de la carrera de Jerez de hace 1 mes). Satisfacción contenida, la contrarreloj me encanta y no me gusta perder. El resto de los rivales estaba a más de 30 segundos así que a priori, entre nosotros debía estar el podio.



El sábado 23 de Octubre, a las 9h, tuvo lugar la salida de la próxima etapa. 67 km, calificados como de media montaña, con subidas y bajadas contantes, que convertían el recorrido en un auténtico rompe brazos.



Estaba mal situado,  el último del pelotón. Arranqué con un plato 34, siendo que casi todos arrancan con el plato grande, un 50-52.  Eso me permite lanzar con facilidad la bici en los primeros metros, lograr un buena velocidad punta y por un hueco que encontré por la izquierda, llegué a la altura de los 10 primeros. Plato grande y a mantener la rueda. Durante los 4 primeros kilómetros el ritmo fue impresionante, si se cortaba el que estaba delante, era imposible enganchar la cabeza de nuevo.  Y eso me pasó a la salida de una curva. El grupo se estiro, se fraccionó en varios pelotones y no tuve la fuerza necesaria para engancharme al grupo delantero. Mis dos rivales directos se escapaban y yo me encontraba pedaleando en solitario.



Tras un rato de soledad donde no bajé la intensidad, llegó a mi rueda Vicente Arzo. Pedaleamos juntos pero un grupo de ingleses que rodaba fuerte nos alcanzó. La velocidad era elevada en el llano pero en las subidas, los ingleses flaqueaban. Tras más de 10 kilometros sin ver rivales, observamos en la distancia al alemán Lars Hoffman. Arzo hizo un esfuerzo increíble para llevarme a su altura. Gracias Don Vicente.



Pedaleábamos un pelotón de 10 personas y la velocidad era endiablada en las bajadas. A falta de 20 km para meta, observamos en la distancia un casco blanco, los que llevan los MH3, era el inglés Chris Madden junto al portugués Andre Sobeiro. Contactamos con ellos.  Intenté estar en los primeros puestos del grupo para evitar cortes, ataques o cualquier incidente. Tras pasar varias rotondas, el pelotón se corto y entré en línea de meta con el mismo tiempo que el inglés y a 4 segundos del alemán. Todo estaba por decidir en la etapa reina del domingo.



A las 6:50h  del domingo, sonó el despertador. Había dormido mejor que ningún día y me sentía con ganas de hacerlo bien. Llegaba mi terreno. 72 km y más de 900 metros de desnivel positivo hacia el Cabo Formentor.




Me situé en segunda línea de salida. Todos arrancaron  más suaves, como sabedores de lo que estaba por llegar. Rápidamente se formaron grupos según objetivos de cada uno. Un alemán, un inglés, un portugués y un español nos fuimos hacia delante.



El primer repecho de 3 km al 6-7% fue durísimo. Se subió a un ritmo increíblemente elevado, como para hacer una selección cuanto antes. El inglés llevaba el peso del grupo y no bajaba la intensidad.  Todos aguantamos pero en mi mente pensaba “como esto siga así, no aguanto el próximo repecho”. Faltaba lo más duro, la subida al Cap Formentor. En los primeros repechos, se alcanzaron rampas de más de 10%, fue allí cuando el alemán y el portugués desistieron del ritmo impuesto por el inglés. Yo, mantenía la rueda del inglés, quien me probaba con asiduidad con cambios de ritmo explosivos que a duras penas respondía.




Coronamos el cabo Formentor y me lancé primero en la bajada para tener más control en la trazada de las curvas. Tras el primer descenso, comenzamos a subir, venían los repechos más duros. El inglés llegó por detrás me sobrepasó e impuso un ritmo infernal. Aguanté los primeros 300 metros, de continuar así, sabía que podía reventar y sabía que todavía faltaba coronar el ultimo repecho de 3 km donde si tenía fuerzas pensaba atacar. Me abrió un hueco y Chris se fue en solitario.



Me llevaba una ventaja de 30 segundos así que apuré en la bajada para contactar con él, a escasos 2 km de comenzar la última subida lo logré. Me había tomado un gel y comenzaba la hora de la verdad. El inglés tomo la cabeza e impuso un ritmo elevadísimo. Intente mantenerle pero no fui capaz. Me abrió un hueco importante y pensé más en conservar la segunda posición que en ganar la Vuelta.



Acompañado de Sebastián Mascaró,  ciclista que milita en un equipo profesional continental de Burgos, intenté mantener un ritmo bueno de vatios pero sin vaciarme. Tras coronar, Sebastián se lanzó en un descenso trepidante. Me marcaba la trazada de las curvas y alcancé más de 75 km/h en un terreno plagado de curvas peligrosas. Faltaban 18 km para meta. El inglés iba por delante. Me llevaba los 20 segundos de la crono. No tenía contacto visual en las rectas así que supuse que la distancia entre nosotros era importante. Planteé esos 18 km como una crono. Regular un ritmo alto de vatios y mantenerme concentrado. Rodaba rápido, alentado por varios ciclistas que se unieron  a mi ruta.



Tras el esfuerzo, no pude contactar con Chris y entré en meta 1:30 minutos después.  Mi ventaja con el alemán Lars Hoffman fue de más de 7 minutos y así me alcé con el segundo puesto de mi categoría MH3 y el 7º puesto de la general absoluta, ganada por el Campeón Olímpico y del Mundo, Rafal Wilk.




Sin duda tengo mucho que mejorar, los mejores del mundo cada vez están más cerca pero todavía falta mucho para llegar a su altura. Lo seguiré intentando y espero que poco a poco, las distancias sean más cortas. Estoy con pruebas y cambios en la handbike, dando los últimos coletazos a una temporada larga y logro un gran resultado en Mallorca que me hace ser positivos de cara al 2016 donde daré lo mejor que tengo para lograr mi sueño. Querer es poder.

Gracias amigos del TEAM QUICKIE SOPUR, juntarnos siempre es una gran satisfacción. Felicitar a la organización por su gran trabajo y espero poder regresar el año próximo. GRACIAS 

"CAMPEONATO DE EUSKADI 2015"


El fin de semana del 19-20 de septiembre se celebró el Campeonato de Euskadi de Ciclismo adaptado en las localidades de Andoain y Zarautz. Después de la prueba de Jerez mis sensaciones eran mejores y tenía ganas de hacerlo bien.


El sábado 19 de septiembre a las 15:30 h en Andoain, tomaba la salida en la prueba contrarreloj. 4 km de lucha contra el crono. Debía completar 3 vueltas a un circuito de 1,3 km.
Recorrido técnico ya que cada vuelta tenía dos giros de 180 grados. Debes reducir mucho la velocidad, trazar la curva rápido evitando hacer un recto y salir fuerte para lanzar la handbike. 

Arranqué con fuerza, batiendo mi record de vatios del año (me he engordado 4 kilos este verano y eso se nota en los brazos) Mantuve una intensidad alta, regulando en la 2 vuelta para terminar dándolo todo en la última vuelta.

Termine 2º, a escasos 5 segundos del vencedor, el francés Yannick Le Graet, (handbiker de nivel que ha ganado la Bira de Bilbao en la categoría MH3 y con el que he competido en pruebas de Copa del Mundo). No estaba satisfecho con el resultado pero mis sensaciones no eran malas para la ruta.


El domingo 20 de septiembre, a las 9 horas, tuvo lugar la prueba en ruta entre las localidades de Zarautz y Getaria. Un circuito de 8 km, donde los participantes debíamos dar 5 vueltas hasta completar 40 km.  

El arranque fue lento, tomé la cabeza y tiré de ella los primeros kilómetros para descolgar algún rival pero no fui muy efectivo, 5 corredores nos destacamos del resto.



Se rodaba rápido y los cambios de ritmo era constantes. Durante las primeras vueltas fui tomando sensaciones sin asumir riesgos, ni dar relevos. Observaba que tras salir de las rotondas, me costaba alcanzar la ruedas de los rivales así que decidí que en las ultimas vueltas debía llegar el primero a ellas. 

Tras la campanada que indicaba la última vuelta, asumí la cabeza, observaba por el retrovisor los posibles ataques para reaccionar a tiempo. Quería atacar y cambiar de ritmo pero tenía la lección aprendida de Jerez (no atacar desde muy lejos), además el terreno no era muy propicio por el escaso desnivel, y sin duda, los rivales estaban fuertes para responder sin problemas a los cambios de ritmo.

Lo intenté tras el ataque de un francés. Busqué aprovechar su esfuerzo para lanzar un segundo ataque seco, no logré abrir distancias pero provoqué que un rival se descolgara del grupo. 

Seguíamos 4 en cabeza. Trace la penúltima rotonda en primera posición.  Planteé el final de carrera: “llegar a la última rotonda en primera posición, salir el primero y abrir un hueco para esprintar con fuerza ya que estábamos a 350 metros de meta”.

Conforme nos acercábamos al arco de meta, el ritmo se aceleraba, me situé en 2 posición, faltaba 1 km para meta. Cuando faltaban 100 metros para pasar por el arco de meta sin haber pasado por la última rotonda, aquello era un sprint en toda regla. “El final es antes de la rotonda” pensé y todos esprintamos.

Crucé la meta en 3 posición. Felicité al ganador, el francés vencedor en la crono y al segundo clasificado y continué pedaleando para dar una vuelta de decalentamiento.  Tracé la rotonda que faltaba y volví a cruzar por meta recorriendo los 8 km del circuito. 

Al regresar, pregunté por el final de meta y me dijeron que había habido un error de interpretación sobre la ubicación del arco de meta. Debíamos haber completado la vuelta, trazando la rotonda que faltaba. Mi sorpresa fue que me daban vencedor del XII Campeonato de Euskadi de Ciclismo adaptado en la categoría MH3 de handbike.



Mi alegría era contenida. No todos entendieron la situación y lo más triste es pensar que yo lo sabía y no dije nada. De todo se aprende y seguro que la próxima vez todos preguntamos donde termina la carrera.



Volveré todas las veces que pueda a esta prueba, por el entorno, el compromiso con la discapacidad y la magnífica organización, GRACIAS.

"GRAN PREMIO HANDBIKE SKODA JEREZ 2015"


El 5 de septiembre, en plenas Fiestas patronales de mi localidad, Barbastro, acudí a Jerez de la Frontera (Cádiz) para participar en el Gran Premio HANDBIKE SKODA JEREZ. 

La temporada la di por terminada tras la participación en la Copa del Mundo de Elzach (Alemania) pero todavía quedaba algo de gas en las venas así que bajé a Jerez con la ilusión de hacer un buen papel.



La lesión medular tiene muchos riesgos y uno de los más frecuentes son las infecciones de orina. 20 días antes de acudir a Jerez, comencé con los antibióticos para eliminar los bichitos, no fue suficiente con una tanda y tuve que tomar dos, acabando el tratamiento poco antes de la prueba. El gas de las venas estaba pero la fuerza de los músculos no.


En Jerez se reunió una representación internacional de handbikers importante, el nivel de la prueba subió y estar con los mejores se me atojaba complicado. 


Me situé bien en la línea de salida, arranqué con fuerza pero en los primeros repechos el fuelle comenzó a fallar, los brazos no daban más y observé como los mejores se me escapaban. 


Me situé lejos de la cabeza, en un tercer grupo perseguidor formado por 5 handbikers. Debíamos dar 10 vueltas al circuito de velocidad de Jerez, unos 45 kilómetros. Estaba cómodo en el grupo, los relevos fueron constante entre casi todos los miembros, rodábamos a gran velocidad y disfrutaba del momento. 


Planté el momento para atacar, debía cambiar de ritmo y no esperar al sprint. La última vuelta sería un buen momento, a 4,5 kilómetros del final. 

Tras pasar por la meta, me situé en cabeza e hice una cambio de ritmo fuerte en pleno repecho, rápidamente abrí un hueco grande. Controlaba por el retrovisor a los rivales. Las distancias iban incrementando. Faltaban 2 kilómetros y los veía a más de 300 metros. Me sentía ganador del grupo. 

Apretaba los dientes para llegar pero los brazos comenzaban a flaquear. Faltaba 1 kilómetro y los tenía cerca. “No puede ser, vamos, vamos, dale, dale” me decía. Justo antes de hacer la última curva de meta, a 350 metros del final, un rival me adelantó. Mi plan había fracasado. Intenté disputar el sprint pero otro compañero me adelantó poco antes de cruzar la meta.




La carrera me volvió a enseñar, a seguir aprendiendo. “Si no estas para muchos cohetes, no ataques desde tan lejos”. Disfrute de la prueba, colaboré con el grupo en los relevos y lo intenté a pesar de no estar en las mejores condiciones.

En la clasificación final aparezco con 1 vuelta perdida respecto a los ganadores y lejos de mi grupo, la razón es debida a la perdida del chip en las últimas vueltas, no se computó mi tiempo real. Terminamos a escasos 20 segundos del 2 grupo y a más de 5 minutos de los ganadores.


Sin duda correr en el Circuito de Velocidad de Jerez es un autentico placer, magnífico asfalto y trazado que permite sacar medias de velocidad espectaculares, sin necesidad de tocar el freno en toda la carrera así que os animo a acudir en próximas ediciones.


“Chapeau” a la organización que nos aloja en un hotel estupendo y nos agasaja con regalos. 

Os dejo con la última foto, los miembros del equipo Team Quickie Sopur España. Si puedo, volveré. Gracias.
 

COPA DEL MUNDO de ELZACH (ALEMANIA)



Los días 24, 25 y 26 de julio se celebró en la localidad alemana de Elzach, una prueba de Copa del Mundo de Ciclismo adaptado. Acudí con la máxima expectación, con muchos nervios, entendía que parte de mi futuro como handbiker dependía del resultado logrado allí.

Por lo general, muchos deportistas logran su clasificación para los Juegos Olímpicos el año previo. Van con sus selecciones al Campeonato del Mundo y si hacen un buen resultado (1º, 2º o 3º) saben que irán a las Olimpiadas. Yo estoy muy lejos de todo ello, primero por no estar en el grupo de la Selección Española y segundo por estar lejos de los mejores del mundo pero tenía la esperanza de hacer un gran papel en Copa del Mundo y comenzar mi sueño. 

Mi sueño, “el cuento de la lechera”: si lo hago bien, esperaba ser llamado por la Selección Nacional, tener la oportunidad de participar el Campeonato del Mundo (una semana después en Nottwil, Suiza), dar la campanada allí y ver de cerca la posibilidad de acudir a los Juegos Paralímpicos del 2016. Soñar es gratis, e imaginación no me falta, pero cuando entrenas y te esfuerzas por mejorar, tener un objetivo definido, es vital para progresar. La realidad me puso en mi lugar. 

Acudía a Elzach tras una preparación intensa a 2000 metros de altitud en Valdelinares (Teruel), 15 días de series, mucho desnivel acumulado, todo planificado para hacer una buena contrarreloj individual, una cronoescalada, corta pero ideal para mis cualidades.
 


El viernes 24 de julio a las 8:56 minutos comenzaba mi participación en la contrarreloj. ! 9 KM A MUERTE ¡ Tras 40 minutos de calentamiento en el Bkool, rueda lenticular delantera y casco de bicicleta Spiuk para crono, todo estaba preparado para las grandes citas. 


Pero mis sensaciones en el calentamiento y los días previos no habían sido buenas, no era capaz de llegar a los umbrales de vatios en las series cortas. Sin duda estaba cansado, la Bira y las 36 horas de viaje, me habían pasado factura. Intenté no pensar, sabía que la tensión de la prueba me daría un plus, además iba a darlo todo. 


Tras una arrancada con fuerza para lanzar la handbike, intenté mantener un ritmo alto de vatios pero no era capaz de lograrlo y tras el primer kilómetro, debí bajar la intensidad, un 15% menos de lo que tenía pensado.


Me costaba subir de pulso. Regulé toda la prueba y mantuve un ritmo constante, en el último km quería darlo todo pero estaba sin energía. Terminé exhausto. 

No estaba nada contento con mi rendimiento. Había rendido al 93% de mi capacidad y esperaba haber llegado al 105%. Experimenté una enorme decepción. Podría haberlo hecho mucho mejor. No obstante, terminé en el puesto 10 de la general, a 2:47 minutos del ganador, el suizo, Henz Frei, uno de los mejores handbikers del mundo. Fue mi mejor resultado en Copa del Mundo, logré puntos UCI y quedé por delante de deportistas que antes siempre me ganaban. Fui el segundo español por 5 segundos y “el cuento de la lechera” se terminó ya que en una ruta muy ratonera y sin desniveles, mis posibilidades de hacer un buen resultado eran menores.

Siempre digo, “más se aprende de las derrotas que de las victorias”, sin duda, tanto mi entrenador como yo, hemos aprendido a conocernos mejor y sacar conclusiones que serán vitales para el 2016. 

La noche de la prueba en ruta, descansé mucho mejor que el día anterior, los nervios de la contrarreloj no me dejaron dormir. Me sentía mucho mejor y en el calentamiento con el Bkool, lograba con comodidad los ritmos de vatios en las series cortas. Podía hacerlo bien.

Me situé perfecto en la línea de salida, con los mejores del mundo.

La arrancada fue impresionante y perdí sus ruedas en los primeros metros. Había mucha agresividad, roces en las curvas, choques en las defensas, gritos, así que busqué un lugar cómodo para llevar mi ritmo e ir cogiendo ruedas.


Rodaba llevando detrás a dos handbikers, observé un grupo grande de 4 handbikers y lo di todo por llegar a su altura. El grupo era potente y fuimos absorbiendo corredores hasta que formamos un grupo de 7 deportistas. Me posicioné en último lugar, el ritmo no bajaba y las primeras vueltas fueron agónicas. Arriesgaba en las curvas, entraba fuerte para salir con fuerza y seguir al grupo cuando se estiraba. El trazado urbano era sinuoso, con muchas curvas cerradas que lo convertían en peligroso. Debían completar 10 vueltas a un trazado de 4,7 km.


Tras realizar 5 vueltas, el ritmo no bajaba de intensidad. Debía arriesgar en las curvas y en una de estas, rocé la rueda trasera izquierda con un bordillo pequeño, el tubular reventó y tuve que abandonar la prueba. Son cosas de carrera, se va muy al límite y calculé mal las distancias. Sin posibilidad de cambiarlo, sólo podía retirarme. 

La valoración es positiva, descansé mejor y rendí mejor. Vuelvo a sacar conclusiones que me enseñan de cara a futuras citas. Mi pensamiento ya está en la próxima temporada. Seguiré trabajando y entrenando para que la mejora no pare. QUERER ES PODER.

Agradezco a Héctor de GREEN su ayuda y colaboración en esta prueba internacional. El invierno será duro para sacar lo mejor de mi. Gracias y hasta la próxima, que será en Jerez, el 5 de septiembre de 2015. ¡Pasad un buen verano!