La discapacidad se puede vencer, el secreto está en ti ¡QUERER ES PODER!
"COPA DEL MUNDO DE PIETERMARIZBURG, SUDÁFIRCA"
El
año 2016 está marcado por el acontecimiento deportivo más importante que existe
en ciclismo adaptado, las Paralimpiadas de Rio de Janeiro. Todos los paraciclistas
que participan en pruebas de la Unión Ciclista Internacional UCI y logran
buenos resultados, aportan puntos UCI a su país, según el número de puntos
logrados para España, se asignaran unas determinadas plazas para Rio.
El
paraciclismo masculino español ha logrado 8 plazas para Rio, que se repartirán
entre ciclistas de pista y ruta, y entre todas las especialidades de ciclismo
adaptado que hay como tándems de ciegos, bicicletas, triciclos, handbikes…etc.
Las handbikes no compiten en pista, perdiendo opciones de medalla frente a
otras especialidades que pueden optar a ambas (pista y ruta), por lo tanto la
clasificación de una handbike para Rio es, muy, muy difícil….. o estas en
disposición de medalla o no es posible acudir a las Olimpiadas.
Mi
objetivo para 2016 es participar en competiciones internacionales de alto nivel
y ver que opciones de medalla puedo tener. Como prueba de fuego decidí
acudir a la primera Copa del Mundo de Ciclismo adaptado del año, se
disputaba en Pietermarizburg, Sudáfrica, los días 6-7-8 de Mayo.
Una
contrarreloj larga y con desnivel acumulado, junto a una prueba en ruta dura
por los fuertes repechos, la convertían en una Copa el Mundo ideal para mis características.
Volar
a Sudáfrica requiere varias escalas aéreas ya que no hay vuelo directo desde
España. Saliendo de Barcelona por la tarde, haciendo escala en Paris, llegamos
a Johanesburgo a primera hora de la mañana. Aquí debíamos coger otro vuelo a
Piertermarizburg pero serían más de 24 horas de viaje y decidimos hacer una
noche de hotel y recorrer al día siguiente, en coche de alquiler, los 480km que
nos separaban del lugar de la carrera. Una paliza de viaje que deja las fuerzas
mermadas.
Mis
máximas expectativas en Sudáfrica estaban puestas en la prueba Contrarreloj, a
disputar el sábado 7 de mayo a las 14h. Un total 18,45 km y fuertes desniveles. Tras reconocer el trazado
varios días antes, analizar las curvas peligrosas y donde debía apretar, mis
impresiones eran positivas aunque esperaba algo más desnivel. El listado de
inscritos no era amplio y aunque faltaban algunos de los mejores handbikers de
mi categoría, había corredores a los que
nunca había ganado, como excampeones del Mundo o medallas en Paralimpiadas. El
objetivo de la medalla era más que difícil pero lo iba a luchar.
El
día previo a la contrarreloj descansé bastante bien, algo complicado ya que
normalmente me comen los nervios. El día amaneció triste, algo lluvioso pero
fue mejorando conforme pasaban las horas. Coloqué el rodillo para calentar 45
minutos antes de mi salida. Mis sensaciones los días anteriores a la carrera
habían sido buenas, llegando a umbrales óptimos de vatios, disfrutando en las
rampas duras, recuperando perfectamente. Según caliento, sé si la contrarreloj
será buena o no. Este días mis sensaciones eran algo peores que los días
anteriores. Intento alejar estos pensamientos negativos, “son nervios, me digo,
todo irá bien”.
Tras
pasar el control de la UCI que verifica que la handbike es correcta para la
competición, subí al cajón de salida. 5,4,3,2,1….gooo!!!
Arranqué con fuerza pero sin pasarme, calculaba que el tiempo de los mejores contrarrelojistas estaría entorno a los 30 minutos, demasiado larga para malgastar las fuerzas al principio. Nada más salir, comienza un repecho constante, largo pero sin excesivo desnivel.
Arranqué con fuerza pero sin pasarme, calculaba que el tiempo de los mejores contrarrelojistas estaría entorno a los 30 minutos, demasiado larga para malgastar las fuerzas al principio. Nada más salir, comienza un repecho constante, largo pero sin excesivo desnivel.
Debía
recorrer 18,45km, 3 vueltas a un trazado de más de 6,15 km. Antes de completar
la primera vuelta, el excampeón del mundo, el austriaco Walter Ablinger, que
salía 1 minuto detrás de mí, había llegado a mi altura. Cuando te supera un
rival, los ánimos se vienen a bajo pero intenté pensar que yo siempre acabo
mejor de lo que empiezo, “vamos todavía falta mucha crono”
Mis
sensaciones eran peores que en días anteriores y me costaba mantener los vatios
que tenía establecidos. La
segunda vuelta la rodé mejor, encontré ese ritmo bueno que te permite ir alto
de pulso y con buenas sensaciones. Sabía que en la tercera debía darlo todo
y así lo hice. Terminé los últimos kilómetros con todo lo que tenía, sacando
fuerzas de donde no había energía.
Rodé
cada vuelta en torno a las 11 minutos, a más de 32,5km/h. Con un tiempo final de 33:21 minutos. Fui muy regular pero
no estaba satisfecho. La media de vatios era inferior a otras contrarrelojs que
he hecho y este año estaba preparado para superar mi media de potencia. Algo
decepcionado y con cara de pocos amigos, me fui directo al rodillo para
decalentar. Mientras pedaleaba en el rodillo, reflexionaba con lo ocurrido, “quizás
he perdido potencia en las bajadas” me decía, cuando de repente, oí por la
megafonía mi nombre. No le hice caso ya que pensaba que hablaban de los participantes
pero cuando lo oí por tercera vez, me puse nervioso y pedí que se acercaran a
ver los resultados.
Había
logrado la medalla de bronce. Había logrado mi objetivo. Había hecho realidad
un sueño que parecía inalcanzable. Una medalla en una Copa del Mundo.
Un resultado muy justo pero que recompensa mi trabajo y esfuerzo del año. Alejado del primero a más de 3 minutos y muy cerca del 4º clasificado, tan sólo 14 segundos de diferencia y del 5º a 22 segundos. El objetivo estaba logrado y mi alegría era enorme.
Un resultado muy justo pero que recompensa mi trabajo y esfuerzo del año. Alejado del primero a más de 3 minutos y muy cerca del 4º clasificado, tan sólo 14 segundos de diferencia y del 5º a 22 segundos. El objetivo estaba logrado y mi alegría era enorme.
Después
de un día con grandes emociones, es cuando más me cuesta dormir. Al día
siguiente tenía la prueba en ruta, 49,2 km, 8 vueltas al trazado del día
anterior. Debía descansar para rendir, me cuesta recuperar cuando lo doy todo.
A las 6:00h de la mañana sonó el despertador.
El
domingo 8 de mayo, a las 10:45 horas tenía lugar la salida de la prueba en ruta.
Llovía. Correr en mojado es muy peligroso para cualquier bicicleta y más para
una handbike que sólo dispone de un único freno en la rueda delantera. Día
desapacible y me esperan casi 50 km y cerca de 600 metros de desnivel positivo.
No
me gustan las salidas que suelo hacer ya que siempre pierdo la cabeza de
carrera en las arrancadas iniciales. Mi planteamiento: salir a tope y mantener
la rueda de los mejores, para intentar descolgar a rivales directos al final de
la prueba y volver a optar a la medalla.
La
cámara de llamadas me sitúa en primera línea de salida al quedar tercero en la
contrarreloj del día anterior. Saludo a izquierda y derecha. Se hace el
silencio y la cuenta atrás. Arrancó con una fuerza inusitada. Me posiciono en
primer lugar del grupo. Imagino que en breve me pasaran los rivales y es allí
cuando debo mantener sus ruedas. Nadie me pasa. Voy como una moto. Entro en la
primera curva a 400 metros de la salida en primera posición. Comienza el
repecho y decido abrirme para dar paso a algún relevo.
El
relevo llega, pero es un relevo demoledor. Voy hasta las orejas de ácido
láctico y los brazos no me dan para más. Intento mantener la rueda, lo consigo
unos metros pero ese no es mi ritmo. Sufro por mantener las ruedas pero no soy
capaz y poco a poco se abre un hueco insalvable con los rivales. Decido llevar
mi ritmo. "Regula la intensidad, queda mucha carrera, siempre vas de menos a
más", me digo. Aunque la realidad es que me ha faltado experiencia, extenuado, no he sabido regular mis fuerzas en los momentos
importantes.
Desde
este momentos, aparecen un montón de despropósitos que alejan la medalla de forma irremediable. A los pocos
kilómetros, la pierna derecha se me cae por debajo de la defensa delantera. Me
roza el pie en el suelo en las curvas a derecha. Busco un sitio para parar,
debe ser cerca de alguien que me ponga la pierna en su sitio y en bajada para
volver a lanzar la handbike. Observo unos espectadores y tiro de freno para
detenerme. El suelo está mojado y provoca una frenada de 15 metros donde voy
deslizando por el asfalto sin poder detenerme. Acuden a mi y me posicionan la
pierna derecha. Arranco con fuerza y a los pocos kilómetros, en otro badén, la
pierna derecha vuelve a salirse. Pedaleo
unos cuantos kilómetros tomando precauciones en los giros a derecha. Al rato,
observo al rodilla derecha y veo que la llevo manchada de grasa. La cadena me
está rozando en mi rodilla provocando una herida. Detengo la handbike, abro el
cinturón, me incorporo, aflojo las
cinchas de las rodillas para dejarlas caer, vuelvo a posicionarme la pierna y
arranco. Al rato la pierna derecha vuelve a estar por debajo de la defensa y
solo pienso en acabar cuanto antes para que la herida de la rodilla no vaya a
más. Observo que no vengan rivales por detrás y con la pierna derecha fuera de
lugar, termino lo más dignamente que puedo.
Siempre
intento controlar todos los aspectos de la handbike para evitar problemas como
el de hoy. Desconozco si la lluvia mojada destenso las cintas donde apoyo los
pies o al salir precipitado del rodillo el día anterior, solté tensión en los
apoyos. La cuestión que la prueba en ruta fue un auténtico despropósito.
Siempre
se me da mejor la contrarreloj que la prueba en ruta. Compito mejor contra mi
mismo que contra los rivales. A pesar de los problemas en la ruta, terminé muy
satisfecho con la participación en Sudáfrica. Había logrado mi objetivo,
llevarme a casa una medalla de Copa del Mundo.
Gracias
a todos los patrocinadores que han hecho posible mi presencia en Sudáfrica.
Gracias a todos los que me animáis, recibo vuestra fuerza y energía para seguir
logrando buenos resultados. Todo es posible. QUERER ES PODER.
LA INVERNAL DE MOTORLAND 2016
El
fin de semana del 16-17 de Enero de 2016 se celebró la VI edición de La
Invernal de Motorland en Alcañiz (Teruel), un fin de semana de puertas abiertas
del Circuito de Moto GP para Atletas, ciclistas, patinadores, handbikers y
curiosos. Ya son 4 ediciones consecutivas con participación de handbikers, un
deporte que se consolida, con mayor número de participantes y nivel.
El
sábado 16 se celebró los entrenamientos libres o prueba contrarreloj. Tras una
hora de rodar por el circuito, la vuelta más rápida se computa como
clasificatoria para ver quien salé desde la “pole” el domingo. El día era
desapacible, hacía mucho viento y la sensación térmica era de mucho. Los
resultados de los handbikers fueron pobres, fue imposible mejorar el record de
circuito. Si en 2015 lograba dar la vuelta de 5 km en 10:19, este año lo hacía
en 10:59, 40 segundos peor. El viento en contra en la subida de Motorland, hizo
imposible mejorar el registro, no obstante logré la “pole”.
La
prueba del domingo consistía en 100 minutos de handbike, el handbiker que pueda
dar más vueltas en ese tiempo, gana La Invernal 2016. Motorland es la primera
carrera del año, ninguno de los participantes llega en las mejores condiciones
de forma pero sirve para alegrar un poco el corazón después de tanto
entrenamiento de base. Personalmente, planteo la carrera de Motorland como una
forma de ver mi progresión anual y ver como he mejorado de un año a otro. En la
edición del 2015 fui capaz de recorrer 45 km en los 100 minutos, este año mi
objetivo era llegar a los 50 km. Para ello debía dar las vueltas de 5 km por
debajo de 11 minutos, objetivo ambicioso pero había que intentarlo.
Arrancó
la carrera de 100 minutos a las 15:00h. El día era primaveral, el viento había
desaparecido y hacía un calor excesivo para esta época del año. Con una
parrilla en formación de 14 handbikers, comenzó la prueba. La salida no fue muy
rápida. Se formó un grupo de cabeza con 6 handbikers que hizo la subida en
grupo.
Al
llegar a la curva del sacacorchos, contra peraltada y muy rápida, si trazas
mal, es fácil perder la rueda del grupo handbikers, así que entré en la curva
en segunda posición, adelantando por el interior al handbiker de cabeza. Otro
compañero me siguió y al salir de la curva, abrimos al grupo un hueco de 20-30
metros que se hacen irrecuperables si los perseguidores no colabora en la
persecución. Con Luis Miguel Marquina, nos escapamos en solitario.
Luis
Miguel es más grande y pesado que yo,
apretó en la bajada y volamos hacía el primer paso por meta ampliando la
distancia con los perseguidores. En la subida, retomé la cabeza y la mantuve
hasta la bajada donde Luis Miguel pasó al relevo. Y esa fue la tónica de casi
toda la carrera. Uno hacía la subida y el otro la bajada. Funcionamos a la
perfección, como un buen equipo. Rodábamos todas las vueltas por debajo de 11
minutos, estaba logrando el objetivo marcado pero los minutos pasaban y el
final se acercaba.
En
la bajada de la 7ª vuelta, ambos nos tomamos un gel, señal que los ataques iban
a comenzar. Luis Miguel fue le primero que cambió el ritmo. Abrió un hueco de
20 metros que se ampliaron a 50 metros en el pasó por la línea de meta. Apreté
los dientes y regule la intensidad hasta alcanzarlo a mitad de la subida, al
llegar a su altura, ataqué. Mantuvo la rueda un buen rato pero terminó cediendo
y coroné la subida en primer lugar. Fui a tope en la bajada donde sabía que iba
a perder tiempo y pasé por meta en primer posición. Observé el tiempo y calculé
que faltaban 10 kilómetros para terminar los 100 minutos. Podía lograr mi
objetivo de hacer 50 km así que mantuve la intensidad en la subida, trazando
con prudencia las curvas para evitar sustos.
Logré
el objetivo, rodar 50km en 100 minutos, mi tiempo fue 1:46:30, a 2:30 minutos
del segundo clasificado y a 5:38 del tercero. Los tres fuimos capaces de rodar
50 km dentro de los 100 minutos, algo no logrado hasta ahora y que dice la
mejora rápida que existe en este deporte.
Mi
valoración es muy positiva, mi mejor vuelta fue la 8ª, al final de la carrera,
cuando ataqué, haciendo un tiempo de 10:22, casi 40 segundos mejor que en la
crono del día anterior. Lograr estos tiempos en este momento de la temporada
son positivos, la progresión no para y eso me hace ser optimista respecto a lo
que tiene que venir.
El
objetivo para el 2017 ya está marcado en La Invernal de Motorland, hacer 55 km
en 100minutos. Rodar por debajo de 10 minutos cada vuelta de 5km, eso implica
ir a más de 30 km/h y subir más de 600 metros de desnivel positivo. Objetivo
ambicioso pero ilusionante. Querer es poder.
Agradezco
a todos los asistentes su presencia, llegaron desde rincones de toda la
geografía nacional Extremadura, Zamora, País Vasco, Valencia, Cataluña, Madrid….etc
GRACIAS
POR VENIR
"MALLORCA HANDBIKE TOUR 2015"
Una
de las pruebas más duras del calendario nacional de handbike es la Mallorca
Handbike Tour: 3 días de competición, largas distancias recorridas y muchos
metros de desnivel subido. Sin duda, un circuito que se adapta muy bien a mis
características y al que acudí ilusionado después de no poder hacerlo el año
anterior por una infección de orina.
El
jueves 22 de octubre viajé a Palma de Mallorca, de allí traslado al hotel Viva de Playa de Muro, todo perfectamente organizado para llegar a la reunión
explicativa de la prueba. Mucha presencia internacional con participantes de
Inglaterra, Alemania, Portugal, Polonia, Holanda…etc
A
las 6:50h sonó el despertado el viernes. Debíamos estar listos y en la
bicicleta a las 9h para ir pedaleando hasta la localidad de Pollenca donde se
disputaba la primera prueba de la Vuelta a Mallorca. Una contrarreloj de 13,1 km, sin grandes desniveles pero con
varios giros de 180 grados por rotondas que mermaban la potencia y la
velocidad.
Salí
de los primeros. Fue positivo, no enfrié
la musculatura esperando la salida. Arranque fuerte el primer kilómetro,
intenté mantener una potencia elevada pero sin pasarme, tenía miedo de vaciarme
antes de llegar a los últimos kilómetros. Estaba sorprendido con la potencia
que estaba moviendo, mis fuerzas no mermaban y aunque el paso por la rotonda
penalizada mis vatios, salía de curva con fuerza para lanzar la handbike y
mantener un ritmo constante.
Terminé
3º de mi categoría MH3, con un tiempo de 22:38 a una media de 35,6 km/h, a
escasos 20 segundos del ganador, el inglés Chris Madden y a 10 segundos
del alemán Lars Hoffman (ganador de la
carrera de Jerez de hace 1 mes). Satisfacción contenida, la contrarreloj me
encanta y no me gusta perder. El resto de los rivales estaba a más de 30
segundos así que a priori, entre nosotros debía estar el podio.
El
sábado 23 de Octubre, a las 9h, tuvo lugar la salida de la próxima etapa. 67
km, calificados como de media montaña, con subidas y bajadas contantes, que convertían
el recorrido en un auténtico rompe brazos.
Estaba
mal situado, el último del pelotón.
Arranqué con un plato 34, siendo que casi todos arrancan con el plato grande,
un 50-52. Eso me permite lanzar con
facilidad la bici en los primeros metros, lograr un buena velocidad punta y por
un hueco que encontré por la izquierda, llegué a la altura de los 10 primeros.
Plato grande y a mantener la rueda. Durante los 4 primeros kilómetros el ritmo
fue impresionante, si se cortaba el que estaba delante, era imposible enganchar
la cabeza de nuevo. Y eso me pasó a la
salida de una curva. El grupo se estiro, se fraccionó en varios pelotones y no
tuve la fuerza necesaria para engancharme al grupo delantero. Mis dos rivales
directos se escapaban y yo me encontraba pedaleando en solitario.
Tras
un rato de soledad donde no bajé la intensidad, llegó a mi rueda Vicente Arzo.
Pedaleamos juntos pero un grupo de ingleses que rodaba fuerte nos alcanzó. La
velocidad era elevada en el llano pero en las subidas, los ingleses flaqueaban.
Tras más de 10 kilometros sin ver rivales, observamos en la distancia al alemán
Lars Hoffman. Arzo hizo un esfuerzo increíble para llevarme a su altura.
Gracias Don Vicente.
Pedaleábamos
un pelotón de 10 personas y la velocidad era endiablada en las bajadas. A falta
de 20 km para meta, observamos en la distancia un casco blanco, los que llevan
los MH3, era el inglés Chris Madden junto al portugués Andre Sobeiro.
Contactamos con ellos. Intenté estar en
los primeros puestos del grupo para evitar cortes, ataques o cualquier
incidente. Tras pasar varias rotondas, el pelotón se corto y entré en línea de
meta con el mismo tiempo que el inglés y a 4 segundos del alemán. Todo estaba
por decidir en la etapa reina del domingo.
A
las 6:50h del domingo, sonó el
despertador. Había dormido mejor que ningún día y me sentía con ganas de
hacerlo bien. Llegaba mi terreno. 72 km y más de 900 metros de desnivel
positivo hacia el Cabo Formentor.
Me
situé en segunda línea de salida. Todos arrancaron más suaves, como sabedores de lo que estaba
por llegar. Rápidamente se formaron grupos según objetivos de cada uno. Un
alemán, un inglés, un portugués y un español nos fuimos hacia delante.
El
primer repecho de 3 km al 6-7% fue durísimo. Se subió a un ritmo increíblemente
elevado, como para hacer una selección cuanto antes. El inglés llevaba el peso del
grupo y no bajaba la intensidad. Todos
aguantamos pero en mi mente pensaba “como esto siga así, no aguanto el próximo
repecho”. Faltaba lo más duro, la subida al Cap Formentor. En los primeros
repechos, se alcanzaron rampas de más de 10%, fue allí cuando el alemán y el
portugués desistieron del ritmo impuesto por el inglés. Yo, mantenía la rueda del
inglés, quien me probaba con asiduidad con cambios de ritmo explosivos que a
duras penas respondía.
Coronamos
el cabo Formentor y me lancé primero en la bajada para tener más control en la
trazada de las curvas. Tras el primer descenso, comenzamos a subir, venían los
repechos más duros. El inglés llegó por detrás me sobrepasó e impuso un ritmo
infernal. Aguanté los primeros 300 metros, de continuar así, sabía que podía
reventar y sabía que todavía faltaba coronar el ultimo repecho de 3 km donde si
tenía fuerzas pensaba atacar. Me abrió un hueco y Chris se fue en solitario.
Me
llevaba una ventaja de 30 segundos así que apuré en la bajada para contactar
con él, a escasos 2 km de comenzar la última subida lo logré. Me había tomado
un gel y comenzaba la hora de la verdad. El inglés tomo la cabeza e impuso un
ritmo elevadísimo. Intente mantenerle pero no fui capaz. Me abrió un hueco
importante y pensé más en conservar la segunda posición que en ganar la Vuelta.
Acompañado
de Sebastián Mascaró, ciclista que
milita en un equipo profesional continental de Burgos, intenté mantener un
ritmo bueno de vatios pero sin vaciarme. Tras coronar, Sebastián se lanzó en un
descenso trepidante. Me marcaba la trazada de las curvas y alcancé más de 75
km/h en un terreno plagado de curvas peligrosas. Faltaban 18 km para meta. El
inglés iba por delante. Me llevaba los 20 segundos de la crono. No tenía contacto visual en las rectas así que supuse que la
distancia entre nosotros era importante. Planteé esos 18 km como una crono.
Regular un ritmo alto de vatios y mantenerme concentrado. Rodaba rápido,
alentado por varios ciclistas que se unieron
a mi ruta.
Tras
el esfuerzo, no pude contactar con Chris y entré en meta 1:30 minutos después. Mi ventaja con el alemán Lars Hoffman fue de
más de 7 minutos y así me alcé con el segundo puesto de mi categoría MH3 y el
7º puesto de la general absoluta, ganada por el Campeón Olímpico y del Mundo,
Rafal Wilk.
Sin
duda tengo mucho que mejorar, los mejores del mundo cada vez están más cerca
pero todavía falta mucho para llegar a su altura. Lo seguiré intentando y
espero que poco a poco, las distancias sean más cortas. Estoy con pruebas y
cambios en la handbike, dando los últimos coletazos a una temporada larga y
logro un gran resultado en Mallorca que me hace ser positivos de cara al 2016
donde daré lo mejor que tengo para lograr mi sueño. Querer es poder.
Gracias amigos del TEAM QUICKIE SOPUR, juntarnos siempre es una gran satisfacción. Felicitar a la organización por su gran trabajo y espero poder regresar el año próximo. GRACIAS
"CAMPEONATO DE EUSKADI 2015"
El
fin de semana del 19-20 de septiembre se celebró el Campeonato de Euskadi de
Ciclismo adaptado en las localidades de Andoain y Zarautz. Después de la
prueba de Jerez mis sensaciones eran mejores y tenía ganas de hacerlo bien.
El
sábado 19 de septiembre a las 15:30 h en Andoain, tomaba la salida en la prueba
contrarreloj. 4 km de lucha contra el crono. Debía completar 3 vueltas a un
circuito de 1,3 km.
Recorrido técnico ya que cada vuelta tenía dos giros de 180 grados. Debes reducir mucho la velocidad, trazar la curva rápido evitando hacer un recto y salir fuerte para lanzar la handbike.
Arranqué con fuerza, batiendo mi record de vatios del año (me he engordado 4 kilos este verano y eso se nota en los brazos) Mantuve una intensidad alta, regulando en la 2 vuelta para terminar dándolo todo en la última vuelta.
Termine 2º, a escasos 5 segundos del vencedor, el francés Yannick Le Graet, (handbiker de nivel que ha ganado la Bira de Bilbao en la categoría MH3 y con el que he competido en pruebas de Copa del Mundo). No estaba satisfecho con el resultado pero mis sensaciones no eran malas para la ruta.
Recorrido técnico ya que cada vuelta tenía dos giros de 180 grados. Debes reducir mucho la velocidad, trazar la curva rápido evitando hacer un recto y salir fuerte para lanzar la handbike.
Arranqué con fuerza, batiendo mi record de vatios del año (me he engordado 4 kilos este verano y eso se nota en los brazos) Mantuve una intensidad alta, regulando en la 2 vuelta para terminar dándolo todo en la última vuelta.
Termine 2º, a escasos 5 segundos del vencedor, el francés Yannick Le Graet, (handbiker de nivel que ha ganado la Bira de Bilbao en la categoría MH3 y con el que he competido en pruebas de Copa del Mundo). No estaba satisfecho con el resultado pero mis sensaciones no eran malas para la ruta.
El
domingo 20 de septiembre, a las 9 horas, tuvo lugar la prueba en ruta entre las
localidades de Zarautz y Getaria. Un circuito de 8 km, donde los participantes
debíamos dar 5 vueltas hasta completar 40 km.
El arranque fue lento, tomé la cabeza y tiré de ella los primeros kilómetros para descolgar algún rival pero no fui muy efectivo, 5 corredores nos destacamos del resto.
El arranque fue lento, tomé la cabeza y tiré de ella los primeros kilómetros para descolgar algún rival pero no fui muy efectivo, 5 corredores nos destacamos del resto.
Se
rodaba rápido y los cambios de ritmo era constantes. Durante las primeras
vueltas fui tomando sensaciones sin asumir riesgos, ni dar relevos. Observaba
que tras salir de las rotondas, me costaba alcanzar la ruedas de los rivales
así que decidí que en las ultimas vueltas debía llegar el primero a ellas.

Tras la campanada que indicaba la última vuelta, asumí la cabeza, observaba por el retrovisor los posibles ataques para reaccionar a tiempo. Quería atacar y cambiar de ritmo pero tenía la lección aprendida de Jerez (no atacar desde muy lejos), además el terreno no era muy propicio por el escaso desnivel, y sin duda, los rivales estaban fuertes para responder sin problemas a los cambios de ritmo.
Lo intenté tras el ataque de un francés. Busqué aprovechar su esfuerzo para lanzar un segundo ataque seco, no logré abrir distancias pero provoqué que un rival se descolgara del grupo.
Seguíamos 4 en cabeza. Trace la penúltima rotonda en primera posición. Planteé el final de carrera: “llegar a la última rotonda en primera posición, salir el primero y abrir un hueco para esprintar con fuerza ya que estábamos a 350 metros de meta”.
Conforme nos acercábamos al arco de meta, el ritmo se aceleraba, me situé en 2 posición, faltaba 1 km para meta. Cuando faltaban 100 metros para pasar por el arco de meta sin haber pasado por la última rotonda, aquello era un sprint en toda regla. “El final es antes de la rotonda” pensé y todos esprintamos.
Crucé la meta en 3 posición. Felicité al ganador, el francés vencedor en la crono y al segundo clasificado y continué pedaleando para dar una vuelta de decalentamiento. Tracé la rotonda que faltaba y volví a cruzar por meta recorriendo los 8 km del circuito.
Al regresar, pregunté por el final de meta y me dijeron que había habido un error de interpretación sobre la ubicación del arco de meta. Debíamos haber completado la vuelta, trazando la rotonda que faltaba. Mi sorpresa fue que me daban vencedor del XII Campeonato de Euskadi de Ciclismo adaptado en la categoría MH3 de handbike.
Tras la campanada que indicaba la última vuelta, asumí la cabeza, observaba por el retrovisor los posibles ataques para reaccionar a tiempo. Quería atacar y cambiar de ritmo pero tenía la lección aprendida de Jerez (no atacar desde muy lejos), además el terreno no era muy propicio por el escaso desnivel, y sin duda, los rivales estaban fuertes para responder sin problemas a los cambios de ritmo.
Lo intenté tras el ataque de un francés. Busqué aprovechar su esfuerzo para lanzar un segundo ataque seco, no logré abrir distancias pero provoqué que un rival se descolgara del grupo.
Seguíamos 4 en cabeza. Trace la penúltima rotonda en primera posición. Planteé el final de carrera: “llegar a la última rotonda en primera posición, salir el primero y abrir un hueco para esprintar con fuerza ya que estábamos a 350 metros de meta”.
Conforme nos acercábamos al arco de meta, el ritmo se aceleraba, me situé en 2 posición, faltaba 1 km para meta. Cuando faltaban 100 metros para pasar por el arco de meta sin haber pasado por la última rotonda, aquello era un sprint en toda regla. “El final es antes de la rotonda” pensé y todos esprintamos.
Crucé la meta en 3 posición. Felicité al ganador, el francés vencedor en la crono y al segundo clasificado y continué pedaleando para dar una vuelta de decalentamiento. Tracé la rotonda que faltaba y volví a cruzar por meta recorriendo los 8 km del circuito.
Al regresar, pregunté por el final de meta y me dijeron que había habido un error de interpretación sobre la ubicación del arco de meta. Debíamos haber completado la vuelta, trazando la rotonda que faltaba. Mi sorpresa fue que me daban vencedor del XII Campeonato de Euskadi de Ciclismo adaptado en la categoría MH3 de handbike.
Mi
alegría era contenida. No todos entendieron la situación y lo más triste es
pensar que yo lo sabía y no dije nada. De todo se aprende y seguro que la
próxima vez todos preguntamos donde termina la carrera.
"GRAN PREMIO HANDBIKE SKODA JEREZ 2015"
El 5
de septiembre, en plenas Fiestas patronales de mi localidad, Barbastro, acudí a
Jerez de la Frontera (Cádiz) para participar en el Gran Premio HANDBIKE SKODA
JEREZ.
La temporada la di por terminada
tras la participación en la Copa del Mundo de Elzach (Alemania) pero todavía
quedaba algo de gas en las venas así que bajé a Jerez con la ilusión de hacer
un buen papel.
La
lesión medular tiene muchos riesgos y uno de los más frecuentes son las
infecciones de orina. 20 días antes de acudir a Jerez, comencé con los antibióticos
para eliminar los bichitos, no fue suficiente con una tanda y tuve que tomar
dos, acabando el tratamiento poco antes de la prueba. El gas de las venas
estaba pero la fuerza de los músculos no.
En
Jerez se reunió una representación internacional de handbikers importante, el
nivel de la prueba subió y estar con los mejores se me atojaba complicado.
Me
situé bien en la línea de salida, arranqué con fuerza pero en los primeros
repechos el fuelle comenzó a fallar, los brazos no daban más y observé como los
mejores se me escapaban.
Me situé lejos de la cabeza, en un tercer grupo
perseguidor formado por 5 handbikers. Debíamos dar 10 vueltas al circuito de
velocidad de Jerez, unos 45 kilómetros. Estaba cómodo en el grupo, los relevos fueron
constante entre casi todos los miembros, rodábamos a gran velocidad y
disfrutaba del momento.
Planté el momento para atacar, debía cambiar de ritmo y no esperar al
sprint. La última vuelta sería un buen momento, a 4,5 kilómetros del final.
Tras pasar por la meta, me situé en cabeza e hice una cambio de ritmo fuerte en
pleno repecho, rápidamente abrí un hueco grande. Controlaba por el retrovisor a
los rivales. Las distancias iban incrementando. Faltaban 2 kilómetros y los
veía a más de 300 metros. Me sentía ganador del grupo.
Apretaba los dientes
para llegar pero los brazos comenzaban a flaquear. Faltaba 1 kilómetro y los
tenía cerca. “No puede ser, vamos, vamos, dale, dale” me decía. Justo antes de
hacer la última curva de meta, a 350 metros del final, un rival me adelantó. Mi
plan había fracasado. Intenté disputar el sprint pero otro compañero me
adelantó poco antes de cruzar la meta.
La
carrera me volvió a enseñar, a seguir aprendiendo. “Si no estas para muchos
cohetes, no ataques desde tan lejos”. Disfrute de la prueba, colaboré con el
grupo en los relevos y lo intenté a pesar de no estar en las mejores
condiciones.
En la clasificación final aparezco con 1 vuelta perdida respecto a
los ganadores y lejos de mi grupo, la razón es debida a la perdida del chip en las
últimas vueltas, no se computó mi tiempo real. Terminamos a escasos 20
segundos del 2 grupo y a más de 5 minutos de los ganadores.
Sin
duda correr en el Circuito de Velocidad de Jerez es un autentico placer,
magnífico asfalto y trazado que permite sacar medias de velocidad
espectaculares, sin necesidad de tocar el freno en toda la carrera así que os
animo a acudir en próximas ediciones.
“Chapeau”
a la organización que nos aloja en un hotel estupendo y nos agasaja con regalos.
Os dejo con la última foto, los miembros del equipo Team Quickie Sopur España. Si puedo, volveré. Gracias.
COPA DEL MUNDO de ELZACH (ALEMANIA)
Los días 24, 25 y 26
de julio se celebró en la localidad alemana de Elzach, una prueba de Copa del
Mundo de Ciclismo adaptado. Acudí con la máxima expectación, con muchos
nervios, entendía que parte de mi futuro como handbiker dependía del resultado
logrado allí.
Por lo general,
muchos deportistas logran su clasificación para los Juegos Olímpicos el año
previo. Van con sus selecciones al Campeonato del Mundo y si hacen un buen
resultado (1º, 2º o 3º) saben que irán a las Olimpiadas. Yo estoy muy lejos de
todo ello, primero por no estar en el grupo de la Selección Española y segundo
por estar lejos de los mejores del mundo pero tenía la esperanza de hacer un
gran papel en Copa del Mundo y comenzar mi sueño.
Mi sueño, “el cuento de la
lechera”: si lo hago bien, esperaba ser llamado por la Selección Nacional, tener
la oportunidad de participar el Campeonato del Mundo (una semana después en
Nottwil, Suiza), dar la campanada allí y ver de cerca la posibilidad de acudir
a los Juegos Paralímpicos del 2016. Soñar es gratis, e imaginación no me falta,
pero cuando entrenas y te esfuerzas por mejorar, tener un objetivo definido, es
vital para progresar. La realidad me puso en mi lugar.
Acudía a Elzach tras
una preparación intensa a 2000 metros de altitud en Valdelinares (Teruel), 15
días de series, mucho desnivel acumulado, todo planificado para hacer una buena
contrarreloj individual, una cronoescalada, corta pero ideal para mis
cualidades.
El viernes 24 de
julio a las 8:56 minutos comenzaba mi participación en la contrarreloj. ! 9 KM
A MUERTE ¡ Tras 40 minutos de calentamiento en el Bkool, rueda lenticular
delantera y casco de bicicleta Spiuk para crono, todo estaba preparado para las grandes citas.
Pero mis sensaciones en el calentamiento y los días previos no habían sido
buenas, no era capaz de llegar a los umbrales de vatios en las series cortas.
Sin duda estaba cansado, la Bira y las 36 horas de viaje, me habían pasado
factura. Intenté no pensar, sabía que la tensión de la prueba me daría un plus,
además iba a darlo todo.
Tras una arrancada con
fuerza para lanzar la handbike, intenté mantener un ritmo alto de vatios pero
no era capaz de lograrlo y tras el primer kilómetro, debí bajar la intensidad,
un 15% menos de lo que tenía pensado.
Me costaba subir de
pulso. Regulé toda la prueba y mantuve un ritmo constante, en el último km
quería darlo todo pero estaba sin energía. Terminé exhausto.
No estaba nada
contento con mi rendimiento. Había rendido al 93% de mi capacidad y esperaba
haber llegado al 105%. Experimenté una enorme decepción. Podría haberlo hecho
mucho mejor. No obstante, terminé en el puesto 10 de la general, a 2:47 minutos
del ganador, el suizo, Henz Frei, uno de los mejores handbikers del mundo. Fue
mi mejor resultado en Copa del Mundo, logré puntos UCI y quedé por delante de
deportistas que antes siempre me ganaban. Fui el segundo español por 5 segundos
y “el cuento de la lechera” se terminó ya que en una ruta muy ratonera y sin desniveles, mis
posibilidades de hacer un buen resultado eran menores.
Siempre digo, “más se
aprende de las derrotas que de las victorias”, sin duda, tanto mi entrenador
como yo, hemos aprendido a conocernos mejor y sacar conclusiones que serán
vitales para el 2016.
La noche de la prueba en
ruta, descansé mucho mejor que el día anterior, los nervios de la contrarreloj
no me dejaron dormir. Me sentía mucho mejor y en el calentamiento con el Bkool,
lograba con comodidad los ritmos de vatios en las series cortas. Podía hacerlo
bien.
Me situé perfecto en la línea de salida, con los mejores del mundo.
La arrancada fue
impresionante y perdí sus ruedas en los primeros metros. Había mucha
agresividad, roces en las curvas, choques en las defensas, gritos, así que
busqué un lugar cómodo para llevar mi ritmo e ir cogiendo ruedas.
Rodaba llevando
detrás a dos handbikers, observé un grupo grande de 4 handbikers y lo di todo
por llegar a su altura. El grupo era potente y fuimos absorbiendo corredores
hasta que formamos un grupo de 7 deportistas. Me posicioné en último lugar, el
ritmo no bajaba y las primeras vueltas fueron agónicas. Arriesgaba en las
curvas, entraba fuerte para salir con fuerza y seguir al grupo cuando se
estiraba. El trazado urbano era sinuoso, con muchas curvas cerradas que lo
convertían en peligroso. Debían completar 10 vueltas a un trazado de 4,7 km.
Tras realizar 5
vueltas, el ritmo no bajaba de intensidad. Debía arriesgar en las curvas y en
una de estas, rocé la rueda trasera izquierda con un bordillo pequeño, el
tubular reventó y tuve que abandonar la prueba. Son cosas de carrera, se va muy
al límite y calculé mal las distancias. Sin posibilidad de cambiarlo, sólo podía
retirarme.
La valoración es
positiva, descansé mejor y rendí mejor. Vuelvo a sacar conclusiones que me
enseñan de cara a futuras citas. Mi pensamiento ya está en la próxima
temporada. Seguiré trabajando y entrenando para que la mejora no pare. QUERER ES PODER.
Agradezco a Héctor de
GREEN su ayuda y colaboración en esta prueba internacional. El invierno será
duro para sacar lo mejor de mi. Gracias y hasta la próxima, que será en Jerez, el 5 de
septiembre de 2015. ¡Pasad un buen verano!
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